Las exploraciones que adelantó Petrominerales (hoy Pacific E&P) en Cumaral, en las que la sísmica ocasionó más de 120 deslizamientos en la vereda Chepero Alto, generaron graves afectaciones en el suelo y la red hídrica local de acuerdo a los pobladores. En la visita de verificación se encontraron puntos de disparo a 5 metros de nacimientos de agua, en zonas de pendiente de 60 grados, además que la intervención realizada en los bosques de galería era mayor a la permitida (Castaño, 2013). Los derrumbes ocurridos se relacionaron directamente con la sísmica al no encontrar precedentes similares en el territorio, "históricamente [nunca se] había observado (...) tanta erosión en tan corto tiempo", lo cual fue atribuido a la actividad exploratoria que “generó el agrietamiento y, con el posterior aguacero, [ocurrieron] esos movimientos en masa en varios potreros, ecosistemas e -incluso- partes de bosques que son estratégicos para el agua en el sector"(Rivera, 2013).
Los impactos de la sísmica también se presentaron en Medina (Cundinamarca), otro municipio con áreas dentro del Bloque Llanos 69. Donde también se manifestaron claras voces de rechazo, entre las que se destacan las palabras de la Alcaldesa Diana Rodríguez (2016-2019), quien señaló la existencia de "una falla geológica muy cerca, a 150 metros [de las áreas de interés exploratorio], en la vereda La Argentina" (El Espectador, 2016), a lo que se suma “el alto riesgo sísmico de la región [como] por tratarse de una zona de recarga hídrica muy importante del [Piedemonte] Llanero" (Semana Sostenible, 2017). El movimiento ambiental local manifestaba su preocupación por los efectos de la sísmica en las partes altas del municipo "el [Bloque] Llanos 69 – LL69, afectará de manera irreparable ríos, caños, nacederos, humedales, morichales, lagunas, fauna y flora en general y aljibes, que incluso surten de agua a otros municipios como El Calvario, Restrepo, Villavicencio y Medina" (Revista Ecoguía, 2017).
La ejecución de proyecto Llanos 69 amenazaba con impactar "la cuenca del rio Guacavía y sus afluentes Guacavía Chiquito, Pirí, Niporé, Guajaray y Chepero"; entre otros que comprenden desde quebradas hasta micro-cuencas, de las cuales se abastecen las poblaciones para sus actividades domésticas y productivas. Además, se preveían afectaciones sobre los suelos y la biodiversidad regional, pues muchas de las zonas donde se iba a ejecutar el proyecto involucraban áreas de especial importancia ecológica.