Los antecedentes del Embalse multipropósito Los Besotes se remontan a 1969, cuando el INCORA encarga los estudios de factibilidad del proyecto de riego de Valledupar. Posteriormente, en 1992, el HIMAT actualiza y complementa dichos estudios precisando un área de riego de 10.000 hectáreas y suministro de agua para Valledupar. En 2001, la Alcaldía de Valledupar y Emdupar contratan nuevos estudios y diseños de licitación del proyecto, y en 2003 se da inicio al trámite de licenciamiento ambiental (ENTerritorio, 2021a, p.18).
El embalse Los Besotes almacenaría 37 millones de m3 de agua, ocupando 169 hectáreas de los valles de los arroyos Palenque y Capitanejo, tributarios del Guatapurí, en las estribaciones del cerro Besotes, buscando también generar energía. De acuerdo con el POMCA del río Guatapurí, el proyecto “garantizaría el abastecimiento de agua en la región durante las próximas cinco décadas, a un costo de 150 millones de dólares, que aportarían la Nación, el Departamento del Cesar y el municipio de Valledupar, con un crédito del BID a 20 años” (POMCA Guatapurí, Caracterización socioeconómica, 2018, p.174).
El proyecto también contaría con un sistema de riego para 10.625 hectáreas (ha), repartidas en tres zonas ubicadas al occidente del Río Cesar: La zona de Los Corazones de 2.883 ha, localizada en la margen izquierda del Río Guatapurí, al nororiente de la ciudad de Valledupar; la zona de Ovejas de 1.462 ha, ubicada al occidente de Valledupar; y la zona de Callao de 6.280 ha, al sur de la ciudad (ENTerritorio, 2021b, pp. 4–5). De las 10.004 ha para el distrito de riego, 8.266 ha se destinarían a la producción agrícola y el resto a la ganadería de doble propósito y de ceba, con la implementación de sistemas agrícolas de ají, pimentón, arroz, algodón, frijol, sorgo, maracuyá, cacao, palma (CGR, 2010, p.4).
En 2007, mediante un comunicado emitido por el Consejo Territorial de Cabildos de la SNSM (CTC), los pueblos indígenas manifestaron estar en desacuerdo con la construcción del embalse multipropósito Los Besotes, en tanto consideran que el represamiento del agua para el servicio de acueducto y para el riego agropecuario no es la solución para la provisión de agua en un mediano y largo plazo, sino que el futuro de esta fuente de recurso vital debiera ser planificado en función del manejo del ciclo natural que tiene el agua (CTC, 2007).
Pese a que el proyecto está suspendido hasta tanto se adelante el proceso de consulta con las comunidades indígenas. (POMCA Guatapurí, Fase Diagnóstico, 2019, p.117, 306), en 2020, ENTerritorio (Empresa Nacional Promotora Del Desarrollo Territorial, antes FONADE) retoma los estudios previos (ENTerritorio, 2021, p.8) y suscribe nuevos contratos por valor de COP $19.000 millones para avanzar “en las etapas de pre factibilidad y factibilidad, como iniciativa de desarrollo territorial y en consideración al requerimiento efectuado por parte de la Gobernación del Cesar” (CGR, 2021, p.72).